El mundo está cambiando muy deprisa. Sin embargo, las instituciones educativas apenas lo han hecho en los últimos años. El modo de educar sigue siendo el mismo que se ideó a raíz de la Ilustración y en el entorno económico de la Revolución Industrial, tal y como nos explica Ken Robinson en este vídeo:
Las tecnologías de la información y la comunicación tienen una introducción desigual en los distintos niveles educativos pero últimamente parece que por fin puede haber un importante cambio que ha alcanzado a la enseñanza superior. Parece que podemos utilizar la tecnología para abandonar la clase magistral y trasladarla al mundo virtual: el estudiante consultará distintos materiales, verá vídeos realizados por los docentes de una duración de 10-15 minutos, realizará actividades de autoaprendizaje, cuestionarios de evaluación, tareas revisadas por compañeros, compartirá conocimiento a través de foros, en las redes sociales y podrá consultar al profesor de forma presencial y personal/individual. El tiempo en las instituciones educativas se usará para eso, para que los docentes ayuden a los estudiantes a construir su itinerario de aprendizaje.
A pesar de la virtualidad, la dimensión socializadora de la educación debe seguir estando presente.
Como bibliotecaria, sé que lo digital no trae consigo la desaparición de lo físico, sino cambios en la utilización y distribución de los espacios.
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